domingo, 29 de agosto de 2010

Decisiones

Acabas de apostarnos a ambos en una partida imposible de ganar, has empeñado nuestra felicidad en una casa de intercambio y el precio fue muy alto asi que espero que te complazca tu recompensa.

Por alguna razon nos has puesto al frente en una batalla suicida y lo unico que deseo es que ganes tu guerra. Se que saldras victorioso o eso espero al menos, mientras tanto yo caminare de forma voluntaria a la fila de fusilamiento y si tu felicidad vale mi vida entonces te la entrego y se feliz.

martes, 3 de agosto de 2010

Adiós (fragmento de mi libro.)

¿Que te pasa?- me preguntó 
Nada

No me mientas, no te atrevas a hacerlo- me espetó, y tenia razón yo no PODÍA mentirle...no ahora, no antes y tengo la certeza de que tal ves nunca podría hacerlo.
Siempre me considere un gran mentiroso, uno de los mejores me atrevería a decir; hasta que me encontré frente a frente con sus grandes ojos café, tan condenadamente penetrantes, en ese instante puedo jurar fue la primera ves que me sentí tan expuesto, frágil...un libro abierto a su disposición.
Hoy me encuentro igual, como esa primera ves, como ese primer encuentro, tratando de convencerme de mi rol de depredador y chocándome contra un muro que me recuerda que esta ves soy yo la presa.

Ella seguía ahí parada con los brazos cruzados y yo tenia el presentimiento de que ya sabia exactamente lo que estaba en mi mente.
Nada, eso es lo que me pasa ¿es que acaso no lo comprendes?- trate de sonar lo mas convincente que pude y podría haber engañado a cualquier otra persona CUALQUIERA menos a ella, que seguía sin quitar la mirada de mis ojos como quien intenta traducir algún idioma complicado pero con la plena confianza de saber que lo lograra. Pues no, no lo entiendo para nada- me respondió- ¿Es que acaso tengo que explicártelo todo? Pues te lo pondré con estas palabras: Siento NADA contigo, una gran nada- le replique , sin estar del todo seguro de si esas mentiras habían salido en serio de mi boca y sospechando que tal ves y ella había notado el dolor reflejado en mi mirada. Examine su rostro, quería llorar- Créeme por favor, CRÉEME maldita sea, que me creas esto es lo mejor para ambos- repetí una y otra ves en mi mente la misma frase; no derramo una sola lagrima aunque se muy bien que quería hacerlo- Tu..no me quieres- me dijo en un tono de quien no cree la cosa - Pues no, no te quiero- le respondí cortante, me volvió a mirar fijamente y me di cuenta de que ella no se había tragado ni una de las enormes mentiras que le acababa de decir pero por otro lado se dio cuenta también de la suplica en mis ojos; para este momento ya había comprobado mi teoría: "verdaderamente yo era un libro o mas bien un diario que solo ella podía a leer". Eso cambia las cosas- dijiste resignada. Sabias que te estaba mintiendo, se que lo sabias pero aun así cediste...sin entender muy bien las razones y confiando en mi criterio de que era lo mejor para los dos.