domingo, 26 de octubre de 2014

Nunca hagas el amor con alguien que escribe


Nunca hagas el amor con alguien que escribe 
porque somos de una casta indomable, de una estirpe distinta,
somos seres huidizos con fuego en las venas, pasión en los labios y dulzura en el cuerpo.
Colonizamos la piel, mordemos despacio e impregnamos aroma a no me olvides por donde tocamos.
Nunca hagas el amor con alguien que escribe porque antes de que intentes retenernos
ya nos habremos marchado. 

Indyra Oropeza

jueves, 9 de octubre de 2014

Estrellas



Me gustaría abrazarte el corazón mientras dormimos
y acariciar las constelaciones de tu cuerpo,
para así no irme vacía,
para no sentirme sola,
para que así sepas que te quiero.

Estrellas, Indyra Oropeza

Anatomía de mujer



Te he pedido que te alejes de mi cuerpo,
de mis besos, de mi piel.
Porque aunque yo intente ser tuya
los pedazos de este corazón roto aún cortan.
Y vas a salir lastimado.

Anatomía de mujer, Indyra Oropeza

viernes, 3 de octubre de 2014


De ti.

De ti quiero esas cosas que siempre he considerado intrascendentes,
como que tomes mi mano mientras conduces 
o esos pequeños besos inesperados.

De ti quiero esas cosas que siempre me han resultado incómodas,
como ese dormir acurrucada a tus brazos después de querernos en la habitación,
como esos dibujos que trazas en mi cuerpo bajo la luz tenue del velador.

De ti quiero esas cosas que siempre me han acobardado,
como eso que llaman fidelidad,
como eso de dejar de ser una gitana y quedarme en un solo lugar. 

De ti quiero esas cosas que pensé que nunca querría. 

Pero...¿Las quieres tú? 



viernes, 5 de septiembre de 2014

Escrito a pedido.



Cuando somos mujeres dicen que a lo largo de nuestra vida existe un hombre, muy aparte de nuestro padre, que es trascendental.
Dicen que ese hombre llega a ser alguien con quien logras una compenetración única y un lazo inquebrantable, para algunas es su príncipe azul pero en mi caso eres tú: mi hermano.
Hoy estas lejos y aunque estoy segura de que estás feliz es imposible no decirte que te extraño. Echo de menos verte, vivir contigo, compartir cosas y esos abrazos reparadores que solo tu sabes darme.
Gracias por ser un papá, un amigo, un confidente, un hermano. Eres un hombre maravilloso y se que todo lo bueno siempre vendrá a ti. Feliz cumpleaños Jorge.
Te quiero.

Indyra Oropeza



miércoles, 30 de julio de 2014

El auto rojo


Cuando estaba en el colegio mi mejor amiga salía con un chico mucho mayor que ella, lo conoció en el gimnasio al que íbamos.
Se hablaron, salieron, se enamoraron, fueron novios, pasearon en su Yaris rojo y luego - como toda buena historia de amor - llegó a su fin.
La vi llorar, llenarse de ira, la acompañé a ver películas románticas y comer helado de chocolate mientras maldecíamos al amor y a los azares del destino. La consolé y la apoyé en todas sus locuras post-ruptura.
Fueron meses y meses de caminar por la calle y verla sobresaltarse cada vez que un Yaris color rojo pasaba cerca de nosotras. Créanme, si había uno de esos vehículos en un radio de 4km, su corazón roto era capaz de percibirlo.
Nunca pude comprender como es que ella mantenía la esperanza de cruzárselos -no solo al susodicho, sino también al carro- en una ciudad donde hay un vehículo por cada catorce personas. 
- Está completamente chiflada- pensaba en ese momento.

Han pasado los años, mi amiga y yo casi no hablamos pero hoy me acordé de ella y de su chico del auto rojo porque después de tanto tiempo lo entendí.
Ahora comprendo su locura, su demencia, su insanía para nada lógica. 
Lo entiendo porque ahora que te has ido te busco de la misma manera y sigo esperando encontrarte. 



jueves, 24 de julio de 2014

Fragmentos.

Te recuerdo perfectamente -como si estuvieras parada aquí al frente mio- memoricé cada uno de tus gestos y absolutamente todas sus miradas -pero tengo miedo- tanto miedo de olvidar el tono exacto de tu voz, el color preciso de tus ojos y la textura tu su piel siempre fría. 
Nunca entendí tu manera de actuar ¿Sabes? No tenía lógica alguna al lado de mi sentido común pero en eso siempre se baso tu encanto. Tu eras una mezcla rara de todo lo que no conocía, de todo aquello que no me atreví a probar jamás. Siempre fuiste un libro abierto del cual no entendía ni una sola palabra y así me fascinabas. 

No se si llegues a leer esto en algún momento -y sé que sera difícil de creer- pero te echo de menos. Extraño tus rabietas, tus pucheros y esas muecas que hacías cuando solía fastidiarte. Eras magia, de esa capaz de mezclar lo pasional con lo inocente y lo dulce con deseo - sustancias aparentemente insolubles- pero que se hacían una sola en tu esencia.
Extraño tu manera de reír, extraño verte furiosa, extraño incluso la manera en que me mirabas cuando estabas a punto de llorar. Extraño el solo hecho de poder observarte. 

Me hacen falta tus conceptos raros de la vida, tu sentimentalismo extremo, tu complejidad y simplicidad que me aturdían. Tus ojos negros.
Echo de menos tantas cosas de ti. 

Tal vez y si hubiera intentado detenerte.
Tal vez y si hubiera ido por ti.
Tal vez si te hubiera dicho todo esto.
Tal vez, tal vez, tal vez.

Pero ya nada de eso importa. Me he quedado sin cigarros y  la ultima botella de vodka se esta por terminar.
Tu café esta frío -todos dicen que ya no volverás- pero no te preocupes. Yo te sigo esperando.

martes, 22 de julio de 2014

#D / Me has hecho falta hoy.


-La #D no es por el mes de diciembre -es por la inicial de tu nombre- pero así como se va acabando el mes siento que se me va acabando el tiempo contigo. 
-Esta mañana quería verte pero no me atreví a escribirte o llamarte.
-Llovió -se que el frío no te gusta- y me imaginé abrazándote bajo las mantas. 
-Siento que me falta el aire y no he subido tus escaleras.
-Pasé por tu casa.
-He hablado mucho de ti.
-Me han preguntado que haré cuando me faltes.
-¿Puedes faltarme? ¿Puede faltarme alguien que en realidad nunca he tenido? 
-Se me pasó la mano con los cigarros. 
-Creo que me importas un poco mas de la cuenta.
-Quiero llorar -le he intentado- y no he podido.
-¿Yo te importo? No me respondas porque creo que se la respuesta y no es agradable.
-Han aparecido mas moretones.
-Todos me preguntan que pasa. Yo solo quiero contártelo a ti.
-Hoy pasé bajo un puente, dicen que si aguantas la respiración hasta el final se te cumple un deseo - es una farsa- sigo esperando que aparezcas en mi habitación.
-Quiero que usemos tu otro sofá.
-Quiero pasar la noche contigo.
-Quiero verte dormir.
-Quiero decirte que te necesito.
-Quiero estar sana.
-Quiero tantas cosas y ninguna se puede.








#D / Jugo de naranja en un café.


Ayer el doctor me dijo que la vida se me estaba escapando - yo me reí- siempre lo hago cuando me pongo nerviosa, es algo así como un mecanismo de defensa frente al dolor sea emocional o físico. Me río, me río mucho y dejo de escuchar, dejo de existir por milésimas de segundos y me pierdo entre recuerdo absurdos.
El doctor hablaba de números, probabilidades, tratamientos alternativos.
- ¿Entiendes lo que está pasando? Tienes que comprender que tienes una enfermedad mortal de progresión lenta. Las personas mueren de esto. - decía él doc y yo solo me fijaba en como sus labios dibujaban la palabra "mortal" y "muerte". 
El seguía hablando, en serio se le hacía difícil decirme esto pero no quería prestarle atención. Yo solo pensaba en ti y en el video que me mostraste en la mañana -me imagine a esos dos señores aquí en el consultorio conmigo- y pensé que yo también quiero mi nombre en el himno nacional pero ni siquiera el gordito del piano sería capaz de encontrar un número que rime. 
- Que no se te vayan las ganas de vivir, preciosa- me dijo mientras me abrazaba. 
Acabo la consulta.

-Mortal, muerte, mortal, muerte, mortal, muerte- he pensando en esas dos palabras toda la noche y no me han dejado dormir. 
Nadie es capaz de mirarme a los ojos en casa así que me he despertado temprano y he salido. 
Hace frío y estoy sola tomando jugo de naranja en un café. La canción de fondo es Skin de Rascal Flatts, que oportuno. Al parecer hoy el mundo entero se ha confabulado para recordarme lo miserable de mi situación.

La gente entra y sale de aquí, pero yo me quedo.
Quisiera cruzarme contigo ahora mismo. Quisiera pedirte que no te vayas y te quedes conmigo, que me mires a los ojos y que te des cuenta de que te necesito pero el mundo nunca ha sido una maquina de cumplir deseos. 
Así que me quedaré aquí con mi jugo y un cigarro, escribiendo sobre lo mucho que me haces falta hoy.






lunes, 21 de julio de 2014

#D / La clínica


Estoy en la clínica y el ambiente esta helado, se les ha pasado un poquito la mano con el aire acondicionado pero hoy no tengo ganas de pararme y reclamar.
Estoy sentada en un cómodo sofá frente a un espejo - esté último le quita todo lo cómodo al primero- pero no hay otro asiento disponible. 
No me gusta este lugar, todos aquí están enfermos- la gran mayoría de lo mismo que yo- y esa es exactamente la razón por la que no me agrada, me veo reflejada en cada una de las personas que vienen aquí y me da miedo.
Miro mi laptop y no dejo de mirarla para evitar mi reflejo pero es imposible porque el espejo ocupa toda la pared, a primera vista no relaciono la imagen de la chica con las piernas cruzadas conmigo -tal vez es alguien más- pero luego veo el vestido color blanco y arena, los tacones negros y el bolso a juego - Si, soy yo- y aunque de verdad no quiera me quedo observándome. 
Mi cabello está largo - no me veo tan mal, creo- pero luego me fijo en los labios heridos, las enormes ojeras, los pequeños moretones y el semblante cansado. 
Seguramente lo has notado hoy mientras me acurrucaba a tu lado. De solo pensarlo me apeno y puedo entender -por fin- absolutamente todo.

Yo nunca he sabido cuando ceder, cuando parar, cuando ha sido suficiente pero es egoísta tan solo pensar en acostumbrarme a tu brazos, a tus besos, a tu tiempo. 
Es egoísta buscarte, insistirte.
Es egoísta intentar hacerte querer a alguien que se cae a pedazos.


sábado, 19 de julio de 2014

#D / Tu estrella


¿Sabías que puedes pagar para nombrar una estrella? 
Bueno he nombrado una estrella como tu y ese es el regalo de cumpleaños que con tanta insistencia he querido entregarte, pero nunca tienes ni un poco de tiempo.

No se si me lees, y en caso de que lo hagas no se si sepas que es de ti de quien hablo
Yo comencé a escribirte cuando me empezaste a gustar, y prometí nunca dejar de hacerlo hasta que alguien mejor que tú llegue a mi vida. 

 No he dejado de escribirte desde entonces.

miércoles, 16 de julio de 2014

#D / Ganas


Te extraño- como cada vez que paso muchos días sin verte- y me invaden las ganas de hablarte, de preguntarte como has estado. Ganas de saber si me has echado un poco de menos. Ganas, muchas ganas de ti. 
Pero ¿Qué sabrás tu de eso? 
Tú, que no sientes como yo.
Yo, que me muero un poco cuando te vas, cuando nos despedimos.
Yo, que te escribo cada vez que me haces falta.







.

lunes, 14 de julio de 2014

#D / Una de las mañanas con él



Hoy desperté sin ganas de despertarme, ha sido uno de esos días en los que la vida me pesa demasiado y no me molestaría en absoluto vegetar en cama sin abrir los ojos,
así que mi plan era quedarme en casa escondida bajo mis mantas o detrás de alguno de esos libros extraños que suelen acompañarme en esta clase de momentos, pero -como siempre- mis planes nunca concuerdan con los que el destino tiene para mi.

Pasé de estar en mi cama a estar en medio de la calle, muerta de frío, con un celular malogrado y sin saber a donde ir - o eso creía- pero mis pies automáticamente me llevaron a ese lugar en donde siempre te encuentro.
No estaba segura de si estarías ahí o mejor dicho -No estaba segura de si tendrías tiempo para mi en esa apretada agenda- de cualquier manera ese parque es el único lugar al que se ir sola.

Llegué, eran las siete de la mañana- una hora nada decente para llamar a alguien por teléfono- así que decidí sentarme y mirar a la gente pasar. Siempre me suceden cosas extrañas cuando vengo aquí, esta vez fue un bombero loco y un chico que paso cinco a veces a mi lado tratando de hacer contacto visual.

El tiempo pasó rápido, agarre valor y fui a un teléfono público.
-Aló
-¿Estás en tu casa?- No me tomé la molestia de decir mi nombre
-Si- me respondió, y probablemente ni sabía quien le estaba hablando.
-¿Puedo ir?
-Si...No, espera, voy a salir. Lo siento.
-No te preocupes, cuídate.

Pudo ser peor - pensé intentando autoconsolarme- pero era mentira, no pudo ser peor, tal vez hubiera sido mejor si no me contestaba, así sería culpa del teléfono y no suya este dolor que grita rechazo por todos lados. No debería afectarme tanto pero ¿A quien quiero engañar? Me afecta, y mucho.

Regresé a la banca del parque para intentar traer de la muerte a mi celular y - ¡Oh sorpresa! - prendió y duró el tiempo suficiente para leer un mensaje suyo enviado hace pocos segundos - Oye ¿por donde estas?- Probablemente se dio cuenta que estoy fuera de mi casa por el ruido de los vehículos.
Junté la poca dignidad que me quedaba y lo volví a llamar.
- Aló ¿Donde estás?
-Cerca de tu casa- le dije
-Ok, ven. Saldré en un rato todavía.
-Ahí voy- respondí y luego colgué el teléfono.

Caminé lento durante todo el trayecto, en primer lugar para no llegar sin aire y tener que usar mi asqueroso  inhalador y en segundo lugar porque tampoco quería parecer una loca desesperada por verlo.

Llegué a su casa, toqué el timbre y unos minutos después ahí estaba él: parado en la puerta, con esos ojos que nunca me miran - Pasa, ya sabes por donde ir- me dijo.
Si, ya se por donde ir, he venido un par de veces y siempre buscándolo de improviso.
Subí las escaleras- lento para no agitarme -pero fue en vano, cuando llegué al tercer piso sentí como el aire se me escapaba de los pulmones, me senté en el sofá y use mi inhalador.
Voy a tener que poner un ascensor- me dijo riéndose.
Para mi desgracia, él ha sido testigo de los momentos mas vergonzosos de mi vida desde taquicardias, calambres, embriaguez, llanto masivo y otras que preferiría no mencionar.
Se sentó en el sofá de al lado - hubiera preferido que se siente junto a mi- y prendió la televisión.
Le conté del bombero loco y del chico raro, se rió mucho- me encanta cuando lo hace- me ofreció agua, frutas, gaseosa ¿Cómo le digo que tengo ganas de él y solo de él? 

Hablamos, hablamos mucho -yo más que él- le he venido contando varias cosas, de esas cosas que no le he contado a casi nadie, desde la primera vez que vine a su casa.
Seguí hablándole y contándole de estas situaciones horribles en las que a veces te pone la vida - mi vida, mejor dicho - y comencé a llorar. 
Ay no, otra vez no- me dijo mientras reía de una manera nerviosa
Lo siento- le dije yo, y en serio lo sentía. No me agrada en absoluto llorar y menos incomodarlo.
Me abrazó, y comenzó a acariciar mi cintura pidiéndome que deje de llorar. Yo hundí mi rostro en su pecho y dejé que las lágrimas siguieran su curso. No se cuanto tiempo estuvimos así, tal vez fueron segundos o tal vez fueron horas. Quería besarle el cuello y luego los labios, pero mi rostro estaba húmedo y siempre me queda sabor a medicamento en la boca después de usar el inhalador así que me contuve y el tampoco intento nada. 

Comenzaron las previas del partido y ella -su gran amiga- le hablo al celular. 
-No vayas, quédate conmigo- le dije. El no lo notó pero no me di cuenta que de verdad había dicho eso hasta que terminé la frase( había pensado en voz alta) Soy una tonta- me dije- él pasa tiempo conmigo porque yo se lo pido, por otro lado, pasa tiempo con ella- su amiga- porque en serio lo disfruta y ambos lo piden ¿Qué me hace pensar que dejará de verla a ella por verme a mi? Que ilusa.
-No, no , no, creo que ya no iré. No llegaré a tiempo, mejor me quedo- me dijo. Esto tampoco lo notó pero cuando dijo eso se asomó la idea de que tal vez el si disfrutaba de mi compañía, al menos un poco.

Llegó su papá- me paré para saludarlo- parece ser una persona muy agradable. 
Volví a sentarme en el sofá y él seguía concentrado en su teléfono. La amiga insistió, el cedió - Lo siento, si me tengo que ir- me dijo. 
Soy una ilusa, una gran y completa ilusa, sentí verguenza de haberle pedido que se quedara conmigo. Fui estúpida. 
-Esta bien, no te preocupes, ya me voy- le sonreí.

Me acompaño hasta el lugar en donde tengo que tomar el bus. Nos despedimos con un beso en la mejilla y me dijo que no me olvide de tomar mis medicinas.  

Subí al bus, me senté y como cada vez que lo veo, salí un poco herida, un poco rota, un poco mas enamorada de él. 










domingo, 13 de julio de 2014

#D / Hechos


-No debí salir sola ayer.
-Hoy me he pasado el día en la clínica, dicen que voy mal.
-Ganó Alemania.
-Pronto cumplirás un año más.
-Yo tengo un día menos.
-Pensé que eras Leo, como yo, pero eres Cáncer (que irónico porqué de alguna manera también lo soy ja,ja).
-Ha sido un pésimo día.
-Te escribí y has respondido con una carita feliz (pudo ser peor, creo).
-Quisiera llamarte pero sería extraño para ti y debes de estar ocupado.
-Quisiera ir a tu casa pero hoy es imposible, tal vez mañana intente persuadirte de hacerlo. 
-Estoy viendo películas románticas.
-La propaganda del maldito cangrejo me ha perseguido todo el día y no estas tú para cambiar de canal.
-Me han hecho tomar muchas pastillas ¿Cómo decirles que solo necesito un minuto de ti?
-Mis padres me han pillado con el portaligas en el bolso.
-Me he vuelto a bañar con agua demasiado caliente y tengo mucho frío.
-Si las personas son lluvia, tu eres llovizna y yo soy tormenta, me he preguntado cuanto tiempo pasara antes de que pienses que ya has tenido suficiente de mi y te marcharás. 
-Tengo miedo. 
-Espero que no leas esto.
-Te extraño mucho.
-Te quiero.


viernes, 11 de julio de 2014

#D | Quisiera.




Tengo frío esta noche y me gustaría tenerte conmigo. 
Quisiera envolverme en tus brazos y hacerme pequeña, pequeñita hasta desaparecer en tu piel y olvidarme del mundo.
Quisiera desvelarme a tu lado, contarte mis historias tontas, mis historias raras, escuchar las tuyas y acariciar tu rostro mientras te observo cuando estas distraído en el celular.
Quisiera tus días, tus tardes, tus noches.
Quisiera no tener que buscarte para recordarte que existo.
Quisiera que un día me llames o me escribas con ganas de verme, de hablarme. 
Tu no lo notas, pero te quiero,
y quisiera tantas, muchas cosas y todas contigo.
Solo contigo.


.

martes, 8 de julio de 2014

#D


Hoy amanecí con ganas de hablar contigo, de decirte cosas que ni en mi peor borrachera me atrevería a mencionarte - y vaya que sabes de mis borracheras- pero mi teléfono esta malogrado y se que no contestaras mis mensajes, así que lo pondré por aquí donde podrás o no leerlo. Depende de ti.

Hoy amanecí con ganas de decirte que te extraño, que extraño la manera en que intentas hablar conmigo cuando estamos juntos pero la conversación no fluye porque simple y llanamente no tenemos absolutamente nada en común- a ti te gusta el sol y yo prefiero mil veces los días nublados y fríos, a ti te gusta salir con tus amigos y yo soy un ser antisocial que solo se aparta de la cama cuando se trata de ti, yo soy si y tu no, tu eres sal y yo azúcar, a ti te gusta ella y a mi solo me gustas tu- pero no me importa y espero que a ti tampoco.

Me gusta escucharte hablar y la manera en que las palabras se deslizan por tus labios, me gusta cuando nos burlamos de la gente que pasa, me gusta tu risa. 
Me gusta cuando caminas y tienes que aminorar el paso porque mi ritmo es mas lento y pausado. Me gusta tu expresión cuando me falta el aire y no puedes encontrar mi inhalador y no sabes que hacer ni donde esconderte (es realmente cómico jajaja). 

No me agrada el alcohol ¿Sabes? Tiene un sabor amargo y se siente como fuego en mi garganta (y en otro lugares, como tu comprenderás) pero es una buena excusa para verte una tarde, una noche o pasar a tu lado la madrugada.
Me gusta pasarme de copas contigo e ir balanceándome por la calle, siempre parece que voy a irme de cara pero tu me sostienes y me río y te ríes y todo desaparece alrededor.

Me gusta cuando estamos solos y te pido que apagues la luz -tu ríes- yo me acuesto a tu lado y todo deja de importar por una horas: no hay cáncer, no hay dolor, no hay problemas ni responsabilidades; solo están tu piel y la mía, tus besos, mis labios, tu lengua. 
Me gusta cuando estamos en silencio, en medio de la oscuridad, con la televisión encendida y me acerco sigilosamente, tanteando tus ánimos para acurrucarme en tus brazos y observarte, observarte mucho, porque cada vez que te veo puede ser la última vez. 

Gracias por tu "efecto cebolla", ese que me ha hecho derramar las lagrimas que tenía atascadas en el medio del alma y no me dejaban respirar.
Sé que querías salir corriendo porque como dices - Ver llorar a una chica es lo peor que puede pasar- pero no huiste. 
Gracias por contorsionar tu rostro en una mueca de preocupación cuando te vi y te conté que los tratamiento no van bien. No se si lo fingiste, no se si en realidad te importo pero gracias por hacerme creer que si. 

Eres el mejor paliativo (incluso mejor que el ibuprofeno) y los efectos que tus manos tienen en mi son mejores que cincuenta comprimidos de Gleevec al día. Eres mi lugar feliz.

Hoy amanecí y se que estas con ella 
-duele- y solo puedo pensar que tal vez si fuera mas bonita, si no estuviera enferma, si no hubiera tenido que madurar tan pronto, si no fuera un ser lleno de problemas y preocupaciones; tal vez, solo tal vez te hubieras enamorado de mi







martes, 1 de julio de 2014

Recortes de mi vida


Hay muchas cosas que no sabes de mi: detalles, horas, fechas y cicatrices que me han llevado a ser este muro confundido, agrietado e impenetrable, este que todos observan y nadie se atreve a conocer. 
Así que te daré algunos datos curiosos, algunos "Sabías que..." de esta chica de la que solo conoces la piel, los lunares y el nombre. 

Tengo veinte años, cumplo veintiuno en un mes y aún duermo con la televisión encendida.
Si, es un poco infantil pero aún no puedo enfrentarme a este miedo irracional y ridículo que le tengo al silencio y la oscuridad.
Pasa que mis pensamientos son un tanto ruidosos y descarados, aprovechan cualquier atisbo de sosiego para escupirme las verdades a la cara y echarle sal, limón y hasta tequila a las heridas que no sanan.
Y yo quiero sanar. 

No soy de las personas que lloran (o eso dicen) y no porque no quiera - que es lo que muchos piensan y hasta lo que yo digo- es porque no puedo ¿Raro no? .
y pensar que hace algún tiempo -tan lejano que ya casi no recuerdo- el llanto brotaba de mi de una manera tan sencilla, tan sincera, tan humana.
Pero el tiempo nos cambia, nos desgasta, nos marchita y nunca volvemos a ser iguales. 

Estuve comprometida una vez ¿Sabes? Llevaba un aro muy bonito en el dedo anular, dicen las abuelas que ese dedo contiene una vena conectada directamente al corazón y al llevar el aro ahí pues estabas atado a la otra persona de por vida. 
-No funcionó- supongo que a veces ni las promesas, ni las venas amoris son capaces de unir a dos seres si estos simplemente no se quieren y desde ese momento decidí no llevar ninguna clase de alianza en las manos. No es lo mio supongo. 

No soy fuerte ni luchadora, he vivido mi vida de cinco minutos en cinco minutos desde que tengo memoria.
Déjame explicarte, mi táctica de supervivencia consiste en mentalizar que solo faltan cinco minutos mas y se acaba todo, una vez terminados esos cinco minutos me repito la misma frase y comienzo de nuevo, así una y otra vez desde que me levanto hasta que me acuesto.
He ahí el secreto de mi vida, nada extraordinario, nada mágico, simplemente tomo pequeños atajos para alivianarme un poco la carga que me ha tocado. 

No doy abrazos, no tomo manos. 
No me gustan las muestras físicas de afecto, mi espacio personal tiene límites bastante extensos y minados.
Yo miro a los ojos, hago contacto visual y esa es suficiente muestra externa (y pública) de cariño para mi.

Soy un espíritu libre, no quiero a nadie, nadie me quiere y nada me ata. 

Pero te quiero a ti.
 .








miércoles, 11 de junio de 2014



Amiga, hace unas pocas horas me enteré de lo acontecido en tu vida.
No te alentaré a ser fuerte y a mantener la compostura porque en estas circunstancias hacerlo es de locos y nadie, ni siquiera tú, tienes derecho a negarte el ser frágil. 

La partida física de una madre siempre es algo duro, algo drástico
no importa si lo veías venir o si fue algo repentino, en realidad no importa el motivo, la razón o las circunstancias en las que se ha dado.
El hecho es que pasa y sentir el vacío es algo inevitable.
No hay donde escapar, donde huir, donde esconderte,
cada rincón de la casa y del universo entero es un recuerdo de ella tocándote el hombro diciendo tu nombre.

De pronto te ves forzada a aprender a vivir de una manera distinta,
acostumbrándote a la no-costumbre de no verla, de no abrazarla, de no escucharla.
Es desesperante, angustiante, asfixiante.
Así que acoge, siente, abraza tu dolor 
y llora, llora todo lo que quieras, lo que puedas 
aunque tal vez nunca sentirás que es suficiente.

Solo nunca olvides que esto es netamente físico,
que este cascaron solo nos sirve para nuestro paso temporal en esta tierra. 
Pero la esencia queda,
siempre queda.
Y la suya vive en ti. 






domingo, 8 de junio de 2014

Tengo cáncer y no me compadezcas


Ayer estaba viendo Guerra Mundial Z con mis papas y mis hermanos, nada fuera de lo común hasta que en una escena aparece un niño a punto de ser devorado por un séquito de zombies pero estos se pasaron de largo ¿La explicación? El niño tenía cáncer.
En ese momento no pude evitar reírme y decir- Bueno al menos sé que si hay una apocalípsis zombie, definitivamente seré una de las sobrevivientes- Todos voltearon y me miraron con cara de reproche, supongo que es porque ese tema aún es un poco sensible de tocar cuando solo han pasado ocho meses desde mi diagnóstico pero !Vamos chicos! Algo bueno tenemos que sacarle a esto.

Inmediatamente me vino a la cabeza el rostro del único chico casi de mi edad que tiene la misma leucemia que yo.
Por razones del destino lo conocí cuando fui de voluntaria a una maratón hace poco menos de un mes. El estaba parado frente a mi, eramos un grupo de cinco personas y de repente alguien menciona algo sobre la cicatriz que él tenía en la cabeza y dijo - Ah si, es que tengo leucemia y aparte me operaron de unos quistes en el cerebro hace poco- Algunos se quedaron atónitos y algunos se rieron pensando que el estaba bromeando por la manera tan peculiar en la que lo decía. La misma soltura de huesos con la que yo suelo hablar sobre mi cáncer.
Lo miré y le pregunté- ¿En serio tienes leucemia?- 
-Sí- me dijo él
-Yo también ¿Cuál tienes?- le pregunté sonriendo, como si en vez de hablar de cáncer estuvieramos hablando de nuestra comida favorita o algún hobby en común.
-A la cuenta de tres los dos decimos que leucemia tenemos al mismo tiempo ¿Ok?  Uno, dos, tres.- contó.
-LEUCEMIA MIELOIDE CRÓNICA- dijimos al unísono. 
Me abrazó y me cargo mientras decía que no podía creerlo y pues por mi mente pasaba lo mismo. Estoy segura que las personas que estaban al rededor nos miraban sin comprender, pero para que ustedes se ubiquen un poco mas en esta situación: La mayoría de personas sufren de leucemias agudas y los que sufren de una crónica como nosotros en su mayoría tiene 40 años a más, así que encontrarlo a él fue como encontrar un unicornio en la puerta de mi casa.  
Durante el transcurso de ese día supe que él y yo teníamos muchísimas cosas en común a parte del la LMC,  pero sobretodo congeniábamos mucho en nuestras ideas sobre esta enfermedad y lo que es ser un paciente de cáncer, así de que esto se trata el post de hoy. 

¿A ustedes qué se les pasa por la cabeza cuando alguien menciona la palabra cáncer o se imaginan a una persona con cáncer? Seamos sinceros, la mayoría de nosotros relacionamos el cáncer con muerte y cuando nos imaginamos a alguien con cáncer pensamos en personas hospitalizadas, sin cabello, pálidas, etc y bueno a veces sí es así pero NO SIEMPRE.
Tengo 20 años, tengo cáncer, tengo cabello, no me veo pálida, nunca he estado hospitalizada, y dudo mucho que vaya a morirme pronto (tal vez si me atropella un carro pero no por cáncer).
Voy a la universidad, trabajo, paso tiempo con mi hija, salgo con mis amigas, voy a fiestas y hago todo lo que una chica/mamá de veinte años hace normalmente.

La mayor parte del tiempo estoy de buen humor y sonrío mucho, este es otro punto que quiero tocar ¿Por qué a la mayoría le parece extraño verme contenta? Casi todas las personas que conozco después de enterarse de lo que me pasa no pueden relacionar mi estado anímico con mi enfermedad es como si se imaginaran a todas las personas con cáncer deprimidas y que el hecho de estar feliz es algo casi sobrehumano en este situación. No les voy a decir que no tuve mi etapa depresiva, sería mentirles, pero es solo eso: Una etapa y las etapas no duran para siempre. 

Ahora déjenme darles otra noticia !El cáncer no es contagioso, señoras y señores! Si en algún momento nos ven usando una mascarilla créanme cuando les digo que ni su vida ni su salud corren peligro, las usamos para protegernos de USTEDES (Si, ustedes) pues imagínense que una gripe que a cualquier persona le dura cinco días a nosotros nos dura dos semanas incluyendo fiebres y otros achaques que escapan a su imaginación. Así que por favor para la próxima no nos miren con miedo ni se corran cinco asientos más allá. 

Si quieren preguntarnos algo con respecto a nuestro cáncer (cualquier cáncer, no solo leucemia) pues pregunten. Sé que muchas personas no saben como tocar el tema y lo entiendo totalmente, si yo estuviera del otro lado tampoco sabría como hacerlo pero intenten; en realidad la mayoría de nosotros estamos dispuestos a absolver dudas de cualquier tipo.

Como les dije al principio la mayoría del tiempo podemos estar emocionalmente estables como cualquiera de ustedes, pero también tenemos nuestros lapsus brutus. Lamentamos de todo corazón si a veces reaccionamos de mala manera y herimos sus sentimientos.
Somos luchadores, es cierto, y  ustedes son nuestro ejercito, pero a veces nos ponemos de malas (por cualquier motivo, razón o circunstancia) y necesitamos apartarnos un poco. 
Por favor, no insistan en acercarse en ese momento, sabemos que nos aman y que quieren brindarnos su apoyo pero hay batallas que las tenemos que luchar solos

Y por último, no se horroricen si bromeamos sobre nuestra enfermedad, aunque no lo crean tiene cosas graciosas y hasta le puedes sacar provecho en algunos casos ¿Quieren algunos ejemplos? Pues entre algunos beneficios del cáncer - como yo les llamo- esta el hecho de dejar de vernos apetitosos para los mosquitos, sancudos y cualquier bicho/insecto que quiera succionar sangre (gracias quimio). 
Siempre podemos cambiar el estilo de nuestro cabello, tanto a los que se les cae pues pueden usar un reemplazo con la forma y color que siempre soñaron (he conocido mujeres y hombres que han descubierto lo sexys que se ven sin un solo cabello en la cabeza, convitiéndolo incluso en su marca personal) ; como a los que no se nos cae ya que gracias al Gleevec mi cabello puede pasar de lacio, a ondulado, a ondas en el transcurso de un mes. 
Eso sin contar que puedes entregar los trabajos de la universidad/colegio un poco fuera de fecha, llegar tarde a clases/trabajo y ni hablar del lazo emocional tan fuerte que se forma con las personas amadas. 

Esta no es una nota de reproche, ni una indirecta, solo he querido mencionar cosas a las que muchos de nosotros nos enfrentamos cada día y no sabemos comunicarlas o no queremos mencionarlas para no herir susceptibilidades.

Un abrazo a todos los luchadores
a los que han ganado esta batalla,
a los que aún seguimos peleando,
y un besito al cielo a todos esos guerrerasos que nos miran desde arriba. 






sábado, 7 de junio de 2014

Una carta para #P


A veces la vida nos juega malas pasadas,algo así como lo que me pasó a mi con el cáncer, algo como lo que te pasa a ti ahora. 
Un día estamos bien y al otro todo cambia de manera drástica y dramática, no solo para nosotros sino también para los que nos rodean. 
Es duro, es jodido y hasta te podría decir que es injusto.
Llena a todas las personas que nos aman de rabia, de dolor, de impotencia y no es para menos.

Te escribiría diciendo que estas cosas pasan y que hay que ser fuerte y seguir delante pero sería mentirte por que no lo comprendo, P, no entiendo como cosas así pueden suceder y se que puede sonar estúpido e inocente decirlo cuando miles de accidentes pasan todos los días a cada hora, pero aún así no logro asimilarlo. 
Un día antes de esto tu y yo hablamos de muchas cosas, hasta hacíamos planes
pero que efímera y frágil es esta maldita vida, un día riendo contigo por notas de voz en whatsapp y al siguiente recibo una llamada diciendo que estas grave en el hospital.
No he sido un ejemplo de fortaleza, P, porque en ese mismo instante un aguacero de lagrimas pesadas y dolorosas comenzaron a acumularse en mis ojos para comenzar a caer de manera incontenible. 

No he hablado directamente contigo desde ese día, primero porque estabas en UCI y ahora porque no quisiera aturdirte con una llamada telefónica; pero no ha pasado un solo instante en el que no pregunte por ti y este pendiente de tu progreso. 

Ya solo faltan 18 días para ir a verte y te prometo que lo primero que haré ni bien baje de ese avión sera ir a darte un enorme abrazo. 

Sabes, a veces no necesitas a alguien que te ayude a levantarte sino a alguien que se acueste a tu lado hasta que te puedas levantar.
Y yo me voy a quedar contigo P, siempre.


*En la foto: #P y yo felices.








viernes, 6 de junio de 2014

Hoy es un mal día, #P


Hoy es un mal día.
Ayer en la noche te has escapado del hospital pero gracias al cielo no pudiste llegar muy lejos,
te sigues arrancando las intravenosas y dicen que se te da por llenarte de ira, por hacer locuras.
En donde a quedado tu conciencia, tu cordura, tu juicio ¿En donde estás, P?
Estas vivo pero esa cabeza tuya se empeña en no responder.
Los días pasan y nada mejora.
-Está fuera de si- me dicen todos -Ya no volverá a ser el mismo- y siento que es su manera de prepararme para cuando tenga que enfrentarme a este nuevo tú. 

Siento que me quiebro, P. 
Esto sobrepasa mis límites.
Quisiera estar ahí, quisiera poder tomarte en mis brazos y mirarte a los ojos.
Quisiera llevarte esa energía que se nos desprendía del alma cuando estábamos juntos.
Quisiera quitarte el dolor, tomar tu lugar, regresar el tiempo y evitar que pongas un pie fuera de tu casa ese maldito y fatídico día. 
Quisiera hacer todo lo humana y no humanamente posible.

Porque me dueles.
Porque me importas.
Porque te quiero.
















jueves, 5 de junio de 2014

El nombre de #P



Hoy no he sabido de P, pero estoy tranquila porque -como dicen por ahí- las malas noticias siempre llegan primero.

Siguen enviándome preguntas al blogger, en su mayoría son las mismas y ya que los he metido hasta el cuello en esta historia creo que lo mínimo que merecen es que responda sus mayores interrogantes que a mi parecer son estas: "¿Por que no dices su nombre y solo lo llamas P?", "¿Qué fue lo que le paso a P?", "¿Por qué vas a esperar 21 días para ir a verlo al hospital?" 

Sé que muchos creen que pongo solo "P" porque detrás de esa letra se esconde un nombre gracioso y estrambótico como Perejildo, Ponciniano o Polifoncio, pues lamento decepcionarlos damas y caballeros esa no es la razón y tampoco tiene nada que ver con hacerme la interesante o crear misterio (aunque no serían malas ideas).
Bueno, en primer lugar debo decirles que aunque escribo como una romántica empedernida (pero eso ya deben de haberlo notado si es que leen mi blog seguido) no soy una persona muy accesible cuando de mis emociones se trata y en segundo lugar deben saber que este muchacho se ha encargado de tumbar paredes, cruzar ríos con cocodrilos y saltar cercas eléctricas para poder entrar en esta cabeza tan alborotada que tengo.
P, mi P.
Le he puesto ese seudónimo porque siento que al decir su nombre se volvería en algo común y banal, como cualquier otra palabra que se escucha por ahí.
Si, es extraño y soy consciente de ello pero ¿Nunca les a gustado alguien a tal magnitud que decir su nombre significaría una traición a ese cariño desmedido y frenético?  Pues a mi me pasa con él. 







-Responderé el resto de preguntas en una segunda nota. Gracias a todos por leerme, por los mensajes y por preocuparse por él aunque solo lo conozcan por lo que le escribo. 


miércoles, 4 de junio de 2014

A solo 21 días de verte #P


Tu cuerpo va recuperándose de a pocos, pero los médicos dicen que no volverás a ser el mismo.
Dicen que desvarías mucho, que no eres capaz de controlar tu temperamento, que hay cosas que no puedes recordar.
Dicen que tu mente esta agrietada y que anda merodeando, perdida, por algún lugar que ni siquiera tu conoces.
Dicen que no encontrarás el camino de regreso.

¿Me recuerdas, P? 
Si la respuesta es no, pues no tendría ninguna relevancia;
tenemos mucho tiempo para conocernos, para acostumbrarnos al otro.
Te voy a contar todo de mi, de ti, de nosotros
o podemos ser un lienzo en blanco y comenzar de cero.
Al fin y al cabo siempre es bueno cambiar de aires, mudar de piel, volver a nacer;
todo es cuestión de paciencia y mucho cariño.
Y yo te quiero, P.









martes, 3 de junio de 2014

El es #P


Hoy me dieron buenas noticias, P, por fin saliste de cuidados intensivos y no imaginas lo feliz que me siento. 

Muchas personas me preguntan quien eres. 

Creo que es una pregunta bastante compleja ¿Quien eres, P?
No me atrevería a decir que te conozco completamente como para hacer una detallada y certera descripción de ti, pero te puedo mostrar como te ves a través de mis ojos.

Te sé de memoria, P.
Delgado, de voz hipnotizante y con la altura perfecta para que al abrazarte pueda escuchar tu corazón.
Pupilas negras, piel trigueña, cabello azabache y, como siempre lo diré, una sonrisa hermosa.
Carismático, gracioso, amante de los vehículos motorizados y -habrá que decirlo- seductor por naturaleza.

Eres hijo, hermano, amigo y sobre todo padre de un niño hermoso.

Eres volátil, libre. Eres agua, fluyes y tiendes a correr; te abres camino.  
Eres energía pura capturada en un cuerpo que a veces no resiste tu voltaje. 

Eres la voz que me gusta escuchar por las noches, el único que logra quitarme el aire, acelerarme el pulso y sonrojarme con un - Hola preciosa- 

Así te veo, P.










lunes, 2 de junio de 2014

#P / El chico de la corbata azul y la chica del vestido blanco



Hoy he tenido pocas noticias de ti, P
pero dicen que vas poniendo de tu parte, que ese cuerpo vapuleado va cediendo ante ese espíritu guerrero, e indómito que sé que tienes.

Siempre pienso mucho en ti y en mi ¿Sabes? 
Así que hoy voy a contarte una historia, P
para que cuando despiertes no estés tan perdido. 


Era la mañana del 24 de Noviembre de 2012 y me desperté con esa sensación de que sería un día memorable, tal vez porque esa tarde se casaba mi prima o porque hace mucho tiempo que no pisaba la tierra que me vio nacer ¿Quien sabe? 
Eran casi las 8:00 am y había llegado la hora de comenzar el ritual de belleza post-boda. 
¿Te dije alguna vez que odio usar ropa de color blanco? Pues para ese día, en contra de todas mis costumbres, decidí usar un vestido níveo.  

Ya era medio día y estaba parada en la entrada de la iglesia, preparándome psicológicamente para caminar hacia el altar y entregar una ofrenda al sacerdote.
-Sonríe. No te vayas a caer. Sonríe- pensaba mientras caminaba por esa enorme alfombra roja. 
Todos me miraban, P; pero yo, yo te vi a ti.
Parado entre la primera fila y el altar, con esa sonrisa hermosa, con esos ojasos negros como el café. 
Y desde ese primer momento lo supe, sabía que eras tú; es complicado de explicar es algo así como sentir que estas parado en el lugar correcto, en el momento indicado y que no podría ser de otra de otra manera. Una mirada es suficiente y esa persona se te mete en el corazón, así... ¡zas! No tienes tiempo de defenderte, de luchar, simplemente pasa.

---

Así fue nuestro primer encuentro, P
y quiero tener muchos más. Sigue luchando.

Te quiero.










domingo, 1 de junio de 2014

#QuédateP

Abres los ojos, te desesperas, te vuelven a dormir. 
Vienes y vas. 
Tu cuerpo esta aquí, sujeto a la cama pero ¿Donde estas P.?
Me imagino que estas por ahí, perdido en ese nebuloso estado de los sueños. Mitad aquí, mitad allá. 
Supongo que estas en ese lugar en donde de pronto todo se vuelve un poco mas oscuro, en donde una calma demasiado pesada, demasiado placentera te va llamando y te va incitando a quedarte dormido y no despertar.  
Te miente, P. 
No la escuches.
Quédate, quédate, quédate por favor.
Quédate atado a este mundo, a esta vida, a ese cuerpo tuyo que te quiere jugar en contra;
abraza el dolor, tus recuerdos, haz que tu sangre fluya y tu corazón lata.
Lucha.
Lucha y quédate aquí con nosotros.





sábado, 31 de mayo de 2014

#P



Dicen que estas en UCI, que estás grave, que te despiertas y quieres arrancar de tu piel todos los aparatos a los que estas conectado. 
Dicen que tu mente esta intacta y que solo esperan a que esa testaruda cabeza tuya reaccione de manera favorable a los medicamentos. 
Dicen que no están seguros de como terminará todo esto, dicen que no saben como paso, dicen muchas cosas...

Y yo solo quisiera ser capaz de creer en Dios para pedirle por ti, para poder aferrarme a algo mas que esta impotencia y frustración de no poder entender estas horribles maneras que tiene el destino de jodernos la vida.
Quisiera acortar esta maldita distancia, retar a las fuerzas de la física y darle la vuelta al mundo para darte un beso, para tomar tu mano.
Pero aquí me tienes, a 861 km de ti.
Con el corazón y el alma acurrucados en el pecho.

Chico de lo ojasos negros, de la sonrisa hermosa. Por favor, vuelve a mi, a nosotros, a todos los que te queremos.






 

miércoles, 7 de mayo de 2014

Crónica.



Son las 8:00am y he llegado al salón de clases literalmente arrastrándome.
Los viernes a estas horas simplemente no soy un ser humano completamente despierto y pensante hasta que no es medio día y por lo menos tengo medio litro de café en el cuerpo.

Hoy es día de examen parcial y como es tradición desde que comencé la universidad, en esta época del ciclo uso casi la misma ropa que "Maria la del barrio" antes de que se vuelva millonaria, por lo tanto, estoy tan guapa y atractiva como un mosquito nadando en tu sopa. 

Me he sentado atrás porque no he asistido a ninguna clase, pero pese a mis esfuerzos de pasar desapercibida un chico viene desde el otro extremo del salón solo para decirme - ¡Tú no has venido a ninguna clase! ¿Cómo harás para aprobar el parcial?-  lo único que atino a responderle es -Gracias por el apoyo moral, compañero- y me río.
Me siento mas perdida que un huevo en cebiche, todos se conocen, al parecer se han memorizado la Ley General de Sociedades de principio a fin y pues aquí estoy yo que a duras penas he estudiado lo del silabo y para colmo de males no tengo ni la menor idea de quien es el profesor pero me imagino que debe de ser un señor entrado en años como la mayoría, así que respiro profundo y me preparo para el sermón de -Señorita ¿Por qué no ha venido a clases?- Hablando del rey de roma, se abre la puerta por donde entran los docentes y aparece él.

No, definitivamente no es ningún señor entrado en años y si no fuera por ese aire petulante que caracteriza a todos los abogados juraría que es un chico mas de la clase. 
Cabello oscuro, ojos profundos, bonita sonrisa, sarcástico hasta el tuétano; algo así como si Dr. House hubiera optado por ser abogado en vez de médico. 

-Continuara-
 


miércoles, 23 de abril de 2014

Cuando tienes veinte años por alguna razón sientes que nada puede tocarte, que todo estará bien, que no te pasará nada tan malo porque eres joven y tienes aún toda una vida por delante, cosas por hacer, sueños que cumplir.
Así me sentía yo hace siete meses hasta que un diagnóstico cambió mi vida de manera bastante abrupta - Tienes leucemia - me dijo el doctor, y en ese momento muchas cosas comenzaron a rondar por mi cabeza: Tengo leucemia. Tengo cáncer. Me voy a morir.

Los primeros meses fueron duros, pasaba de mi casa a la universidad a la clínica a mi casa; análisis de sangre dos o tres veces por semana, un brazo morado de tantas agujas que entraban y salían, pastillas, efectos adversos, dolor.
Estaba abrumada, como en un trance, como en un sueño, nada tenía sentido. 
Mis papas estaban destrozados y yo no tenía manera de reparar eso, ahí fue cuando me di cuenta que solo hay una cosa mas jodida que tener cáncer a los veinte y eso es tener un hijo con cáncer. No me imagino todas las noches que ellos se pasaron despiertos preguntándose ¿Por qué ella? ¿Por qué no a mi? Y estoy segura de que ninguno de ellos hubiera dudado un segundo en tomar mi lugar.

Me dijeron que con él tratamiento tendría una vida normal así que pase de tener una vida normal a una "normal" ( no se si me dejo entender) y que esto era algo crónico, es decir, "para toda mi existencia".
He aprendido a lidiar con los efectos adversos (achaques) de las pastillas; tengo días malos y días buenos, a veces el ánimo me traiciona y me dan ganas de estar en mi cama y no levantarme nunca mas, pero es parte del proceso...es toda una montaña rusa emocional.

Al principio de todo esto siempre me preguntaba ¿Por que me paso a mi? pero ahora me doy cuenta que estaba haciendome la pregunta equivocada.
Me he dado cuenta que debo dejar de preguntarme ¿Por que? y comenzar a preguntarme ¿Para que? 
"Gracias" a la leucemia puedo decir que me he convertido en una persona mas fuerte y con mas carácter, siento que estoy mas unida a mi familia; he conocido personas maravillosas, veo las cosas con una perspectiva diferente y trato de vivir cada día de mi vida como si fuera el último. 

Es una batalla que ha sido dura y que será larga, pero hoy se que puedo decir que estoy un paso mas adelante de ganarle al cáncer, de decirle: Te has metido con la persona equivocada.



lunes, 21 de abril de 2014



Estoy aquí, parada frente a la entrada de su casa, esperándolo, para variar; con unas extrañas ansias de verlo que son tantas que eh decidido esperarme un rato antes de tocar el timbre, al menos lo suficiente como para que no se note en mi rostro la necesidad de tenerlo cerca.
Guarda la compostura- me decía una voz en mi cabeza- y así fue. Respire profundo una, dos, tres veces hasta asegurarme de tener el rostro sereno. Este se ha convertido en un ritual que tengo que seguir de manera religiosa antes de verlo.

Al fin me decidí y toque el timbre.

"Dzzzzz"

Si bien podía serenar mi rostro definitivamente mi corazón era otra historia, apostaría a que mis latidos pueden oírse hasta el otro lado la casa.
Escuche un ruido dentro - ¿Es que acaso algún día podrá caminar sin romper o tumbar algo?- decía para mis adentros mientras escuchaba su risa.
Los pasos se iban acercando rápidamente - Tal ves el también quiere verme- pensé, pero de inmediato borre esa idea de mi mente.

Se abrió la puerta, vi su rostro y automáticamente le sonreí.
Esa sonrisa prácticamente se había vuelto un reflejo involuntario que el provocaba en mi desde que lo conocí.
Se quedo mirándome unos segundos con esos ojos llenos de todo.
Estaba feliz de verme, al menos eso es algo que ni el ni yo podríamos negar.

Se agacho lentamente, tomo mi mano y la beso; sentí como sus labios rozaban mi piel con tanta delicadeza - Estoy condenada - pensé.
Ya no hay marcha atrás.

--Hey tú --me dijo con una sonrisa en su faz; desconociendo todo mi monologo interno.
--Hey tú -- le respondí de vuelta, también sonriéndole, no solo a él si no también a mi, sonriéndome porque nunca he estado segura de nada y tal ves esta sea la primera y ultima cosa de la que este totalmente convencida: Estoy enamorada de él.

Verité