miércoles, 30 de julio de 2014

El auto rojo


Cuando estaba en el colegio mi mejor amiga salía con un chico mucho mayor que ella, lo conoció en el gimnasio al que íbamos.
Se hablaron, salieron, se enamoraron, fueron novios, pasearon en su Yaris rojo y luego - como toda buena historia de amor - llegó a su fin.
La vi llorar, llenarse de ira, la acompañé a ver películas románticas y comer helado de chocolate mientras maldecíamos al amor y a los azares del destino. La consolé y la apoyé en todas sus locuras post-ruptura.
Fueron meses y meses de caminar por la calle y verla sobresaltarse cada vez que un Yaris color rojo pasaba cerca de nosotras. Créanme, si había uno de esos vehículos en un radio de 4km, su corazón roto era capaz de percibirlo.
Nunca pude comprender como es que ella mantenía la esperanza de cruzárselos -no solo al susodicho, sino también al carro- en una ciudad donde hay un vehículo por cada catorce personas. 
- Está completamente chiflada- pensaba en ese momento.

Han pasado los años, mi amiga y yo casi no hablamos pero hoy me acordé de ella y de su chico del auto rojo porque después de tanto tiempo lo entendí.
Ahora comprendo su locura, su demencia, su insanía para nada lógica. 
Lo entiendo porque ahora que te has ido te busco de la misma manera y sigo esperando encontrarte. 



jueves, 24 de julio de 2014

Fragmentos.

Te recuerdo perfectamente -como si estuvieras parada aquí al frente mio- memoricé cada uno de tus gestos y absolutamente todas sus miradas -pero tengo miedo- tanto miedo de olvidar el tono exacto de tu voz, el color preciso de tus ojos y la textura tu su piel siempre fría. 
Nunca entendí tu manera de actuar ¿Sabes? No tenía lógica alguna al lado de mi sentido común pero en eso siempre se baso tu encanto. Tu eras una mezcla rara de todo lo que no conocía, de todo aquello que no me atreví a probar jamás. Siempre fuiste un libro abierto del cual no entendía ni una sola palabra y así me fascinabas. 

No se si llegues a leer esto en algún momento -y sé que sera difícil de creer- pero te echo de menos. Extraño tus rabietas, tus pucheros y esas muecas que hacías cuando solía fastidiarte. Eras magia, de esa capaz de mezclar lo pasional con lo inocente y lo dulce con deseo - sustancias aparentemente insolubles- pero que se hacían una sola en tu esencia.
Extraño tu manera de reír, extraño verte furiosa, extraño incluso la manera en que me mirabas cuando estabas a punto de llorar. Extraño el solo hecho de poder observarte. 

Me hacen falta tus conceptos raros de la vida, tu sentimentalismo extremo, tu complejidad y simplicidad que me aturdían. Tus ojos negros.
Echo de menos tantas cosas de ti. 

Tal vez y si hubiera intentado detenerte.
Tal vez y si hubiera ido por ti.
Tal vez si te hubiera dicho todo esto.
Tal vez, tal vez, tal vez.

Pero ya nada de eso importa. Me he quedado sin cigarros y  la ultima botella de vodka se esta por terminar.
Tu café esta frío -todos dicen que ya no volverás- pero no te preocupes. Yo te sigo esperando.

martes, 22 de julio de 2014

#D / Me has hecho falta hoy.


-La #D no es por el mes de diciembre -es por la inicial de tu nombre- pero así como se va acabando el mes siento que se me va acabando el tiempo contigo. 
-Esta mañana quería verte pero no me atreví a escribirte o llamarte.
-Llovió -se que el frío no te gusta- y me imaginé abrazándote bajo las mantas. 
-Siento que me falta el aire y no he subido tus escaleras.
-Pasé por tu casa.
-He hablado mucho de ti.
-Me han preguntado que haré cuando me faltes.
-¿Puedes faltarme? ¿Puede faltarme alguien que en realidad nunca he tenido? 
-Se me pasó la mano con los cigarros. 
-Creo que me importas un poco mas de la cuenta.
-Quiero llorar -le he intentado- y no he podido.
-¿Yo te importo? No me respondas porque creo que se la respuesta y no es agradable.
-Han aparecido mas moretones.
-Todos me preguntan que pasa. Yo solo quiero contártelo a ti.
-Hoy pasé bajo un puente, dicen que si aguantas la respiración hasta el final se te cumple un deseo - es una farsa- sigo esperando que aparezcas en mi habitación.
-Quiero que usemos tu otro sofá.
-Quiero pasar la noche contigo.
-Quiero verte dormir.
-Quiero decirte que te necesito.
-Quiero estar sana.
-Quiero tantas cosas y ninguna se puede.








#D / Jugo de naranja en un café.


Ayer el doctor me dijo que la vida se me estaba escapando - yo me reí- siempre lo hago cuando me pongo nerviosa, es algo así como un mecanismo de defensa frente al dolor sea emocional o físico. Me río, me río mucho y dejo de escuchar, dejo de existir por milésimas de segundos y me pierdo entre recuerdo absurdos.
El doctor hablaba de números, probabilidades, tratamientos alternativos.
- ¿Entiendes lo que está pasando? Tienes que comprender que tienes una enfermedad mortal de progresión lenta. Las personas mueren de esto. - decía él doc y yo solo me fijaba en como sus labios dibujaban la palabra "mortal" y "muerte". 
El seguía hablando, en serio se le hacía difícil decirme esto pero no quería prestarle atención. Yo solo pensaba en ti y en el video que me mostraste en la mañana -me imagine a esos dos señores aquí en el consultorio conmigo- y pensé que yo también quiero mi nombre en el himno nacional pero ni siquiera el gordito del piano sería capaz de encontrar un número que rime. 
- Que no se te vayan las ganas de vivir, preciosa- me dijo mientras me abrazaba. 
Acabo la consulta.

-Mortal, muerte, mortal, muerte, mortal, muerte- he pensando en esas dos palabras toda la noche y no me han dejado dormir. 
Nadie es capaz de mirarme a los ojos en casa así que me he despertado temprano y he salido. 
Hace frío y estoy sola tomando jugo de naranja en un café. La canción de fondo es Skin de Rascal Flatts, que oportuno. Al parecer hoy el mundo entero se ha confabulado para recordarme lo miserable de mi situación.

La gente entra y sale de aquí, pero yo me quedo.
Quisiera cruzarme contigo ahora mismo. Quisiera pedirte que no te vayas y te quedes conmigo, que me mires a los ojos y que te des cuenta de que te necesito pero el mundo nunca ha sido una maquina de cumplir deseos. 
Así que me quedaré aquí con mi jugo y un cigarro, escribiendo sobre lo mucho que me haces falta hoy.






lunes, 21 de julio de 2014

#D / La clínica


Estoy en la clínica y el ambiente esta helado, se les ha pasado un poquito la mano con el aire acondicionado pero hoy no tengo ganas de pararme y reclamar.
Estoy sentada en un cómodo sofá frente a un espejo - esté último le quita todo lo cómodo al primero- pero no hay otro asiento disponible. 
No me gusta este lugar, todos aquí están enfermos- la gran mayoría de lo mismo que yo- y esa es exactamente la razón por la que no me agrada, me veo reflejada en cada una de las personas que vienen aquí y me da miedo.
Miro mi laptop y no dejo de mirarla para evitar mi reflejo pero es imposible porque el espejo ocupa toda la pared, a primera vista no relaciono la imagen de la chica con las piernas cruzadas conmigo -tal vez es alguien más- pero luego veo el vestido color blanco y arena, los tacones negros y el bolso a juego - Si, soy yo- y aunque de verdad no quiera me quedo observándome. 
Mi cabello está largo - no me veo tan mal, creo- pero luego me fijo en los labios heridos, las enormes ojeras, los pequeños moretones y el semblante cansado. 
Seguramente lo has notado hoy mientras me acurrucaba a tu lado. De solo pensarlo me apeno y puedo entender -por fin- absolutamente todo.

Yo nunca he sabido cuando ceder, cuando parar, cuando ha sido suficiente pero es egoísta tan solo pensar en acostumbrarme a tu brazos, a tus besos, a tu tiempo. 
Es egoísta buscarte, insistirte.
Es egoísta intentar hacerte querer a alguien que se cae a pedazos.


sábado, 19 de julio de 2014

#D / Tu estrella


¿Sabías que puedes pagar para nombrar una estrella? 
Bueno he nombrado una estrella como tu y ese es el regalo de cumpleaños que con tanta insistencia he querido entregarte, pero nunca tienes ni un poco de tiempo.

No se si me lees, y en caso de que lo hagas no se si sepas que es de ti de quien hablo
Yo comencé a escribirte cuando me empezaste a gustar, y prometí nunca dejar de hacerlo hasta que alguien mejor que tú llegue a mi vida. 

 No he dejado de escribirte desde entonces.

miércoles, 16 de julio de 2014

#D / Ganas


Te extraño- como cada vez que paso muchos días sin verte- y me invaden las ganas de hablarte, de preguntarte como has estado. Ganas de saber si me has echado un poco de menos. Ganas, muchas ganas de ti. 
Pero ¿Qué sabrás tu de eso? 
Tú, que no sientes como yo.
Yo, que me muero un poco cuando te vas, cuando nos despedimos.
Yo, que te escribo cada vez que me haces falta.







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lunes, 14 de julio de 2014

#D / Una de las mañanas con él



Hoy desperté sin ganas de despertarme, ha sido uno de esos días en los que la vida me pesa demasiado y no me molestaría en absoluto vegetar en cama sin abrir los ojos,
así que mi plan era quedarme en casa escondida bajo mis mantas o detrás de alguno de esos libros extraños que suelen acompañarme en esta clase de momentos, pero -como siempre- mis planes nunca concuerdan con los que el destino tiene para mi.

Pasé de estar en mi cama a estar en medio de la calle, muerta de frío, con un celular malogrado y sin saber a donde ir - o eso creía- pero mis pies automáticamente me llevaron a ese lugar en donde siempre te encuentro.
No estaba segura de si estarías ahí o mejor dicho -No estaba segura de si tendrías tiempo para mi en esa apretada agenda- de cualquier manera ese parque es el único lugar al que se ir sola.

Llegué, eran las siete de la mañana- una hora nada decente para llamar a alguien por teléfono- así que decidí sentarme y mirar a la gente pasar. Siempre me suceden cosas extrañas cuando vengo aquí, esta vez fue un bombero loco y un chico que paso cinco a veces a mi lado tratando de hacer contacto visual.

El tiempo pasó rápido, agarre valor y fui a un teléfono público.
-Aló
-¿Estás en tu casa?- No me tomé la molestia de decir mi nombre
-Si- me respondió, y probablemente ni sabía quien le estaba hablando.
-¿Puedo ir?
-Si...No, espera, voy a salir. Lo siento.
-No te preocupes, cuídate.

Pudo ser peor - pensé intentando autoconsolarme- pero era mentira, no pudo ser peor, tal vez hubiera sido mejor si no me contestaba, así sería culpa del teléfono y no suya este dolor que grita rechazo por todos lados. No debería afectarme tanto pero ¿A quien quiero engañar? Me afecta, y mucho.

Regresé a la banca del parque para intentar traer de la muerte a mi celular y - ¡Oh sorpresa! - prendió y duró el tiempo suficiente para leer un mensaje suyo enviado hace pocos segundos - Oye ¿por donde estas?- Probablemente se dio cuenta que estoy fuera de mi casa por el ruido de los vehículos.
Junté la poca dignidad que me quedaba y lo volví a llamar.
- Aló ¿Donde estás?
-Cerca de tu casa- le dije
-Ok, ven. Saldré en un rato todavía.
-Ahí voy- respondí y luego colgué el teléfono.

Caminé lento durante todo el trayecto, en primer lugar para no llegar sin aire y tener que usar mi asqueroso  inhalador y en segundo lugar porque tampoco quería parecer una loca desesperada por verlo.

Llegué a su casa, toqué el timbre y unos minutos después ahí estaba él: parado en la puerta, con esos ojos que nunca me miran - Pasa, ya sabes por donde ir- me dijo.
Si, ya se por donde ir, he venido un par de veces y siempre buscándolo de improviso.
Subí las escaleras- lento para no agitarme -pero fue en vano, cuando llegué al tercer piso sentí como el aire se me escapaba de los pulmones, me senté en el sofá y use mi inhalador.
Voy a tener que poner un ascensor- me dijo riéndose.
Para mi desgracia, él ha sido testigo de los momentos mas vergonzosos de mi vida desde taquicardias, calambres, embriaguez, llanto masivo y otras que preferiría no mencionar.
Se sentó en el sofá de al lado - hubiera preferido que se siente junto a mi- y prendió la televisión.
Le conté del bombero loco y del chico raro, se rió mucho- me encanta cuando lo hace- me ofreció agua, frutas, gaseosa ¿Cómo le digo que tengo ganas de él y solo de él? 

Hablamos, hablamos mucho -yo más que él- le he venido contando varias cosas, de esas cosas que no le he contado a casi nadie, desde la primera vez que vine a su casa.
Seguí hablándole y contándole de estas situaciones horribles en las que a veces te pone la vida - mi vida, mejor dicho - y comencé a llorar. 
Ay no, otra vez no- me dijo mientras reía de una manera nerviosa
Lo siento- le dije yo, y en serio lo sentía. No me agrada en absoluto llorar y menos incomodarlo.
Me abrazó, y comenzó a acariciar mi cintura pidiéndome que deje de llorar. Yo hundí mi rostro en su pecho y dejé que las lágrimas siguieran su curso. No se cuanto tiempo estuvimos así, tal vez fueron segundos o tal vez fueron horas. Quería besarle el cuello y luego los labios, pero mi rostro estaba húmedo y siempre me queda sabor a medicamento en la boca después de usar el inhalador así que me contuve y el tampoco intento nada. 

Comenzaron las previas del partido y ella -su gran amiga- le hablo al celular. 
-No vayas, quédate conmigo- le dije. El no lo notó pero no me di cuenta que de verdad había dicho eso hasta que terminé la frase( había pensado en voz alta) Soy una tonta- me dije- él pasa tiempo conmigo porque yo se lo pido, por otro lado, pasa tiempo con ella- su amiga- porque en serio lo disfruta y ambos lo piden ¿Qué me hace pensar que dejará de verla a ella por verme a mi? Que ilusa.
-No, no , no, creo que ya no iré. No llegaré a tiempo, mejor me quedo- me dijo. Esto tampoco lo notó pero cuando dijo eso se asomó la idea de que tal vez el si disfrutaba de mi compañía, al menos un poco.

Llegó su papá- me paré para saludarlo- parece ser una persona muy agradable. 
Volví a sentarme en el sofá y él seguía concentrado en su teléfono. La amiga insistió, el cedió - Lo siento, si me tengo que ir- me dijo. 
Soy una ilusa, una gran y completa ilusa, sentí verguenza de haberle pedido que se quedara conmigo. Fui estúpida. 
-Esta bien, no te preocupes, ya me voy- le sonreí.

Me acompaño hasta el lugar en donde tengo que tomar el bus. Nos despedimos con un beso en la mejilla y me dijo que no me olvide de tomar mis medicinas.  

Subí al bus, me senté y como cada vez que lo veo, salí un poco herida, un poco rota, un poco mas enamorada de él. 










domingo, 13 de julio de 2014

#D / Hechos


-No debí salir sola ayer.
-Hoy me he pasado el día en la clínica, dicen que voy mal.
-Ganó Alemania.
-Pronto cumplirás un año más.
-Yo tengo un día menos.
-Pensé que eras Leo, como yo, pero eres Cáncer (que irónico porqué de alguna manera también lo soy ja,ja).
-Ha sido un pésimo día.
-Te escribí y has respondido con una carita feliz (pudo ser peor, creo).
-Quisiera llamarte pero sería extraño para ti y debes de estar ocupado.
-Quisiera ir a tu casa pero hoy es imposible, tal vez mañana intente persuadirte de hacerlo. 
-Estoy viendo películas románticas.
-La propaganda del maldito cangrejo me ha perseguido todo el día y no estas tú para cambiar de canal.
-Me han hecho tomar muchas pastillas ¿Cómo decirles que solo necesito un minuto de ti?
-Mis padres me han pillado con el portaligas en el bolso.
-Me he vuelto a bañar con agua demasiado caliente y tengo mucho frío.
-Si las personas son lluvia, tu eres llovizna y yo soy tormenta, me he preguntado cuanto tiempo pasara antes de que pienses que ya has tenido suficiente de mi y te marcharás. 
-Tengo miedo. 
-Espero que no leas esto.
-Te extraño mucho.
-Te quiero.


viernes, 11 de julio de 2014

#D | Quisiera.




Tengo frío esta noche y me gustaría tenerte conmigo. 
Quisiera envolverme en tus brazos y hacerme pequeña, pequeñita hasta desaparecer en tu piel y olvidarme del mundo.
Quisiera desvelarme a tu lado, contarte mis historias tontas, mis historias raras, escuchar las tuyas y acariciar tu rostro mientras te observo cuando estas distraído en el celular.
Quisiera tus días, tus tardes, tus noches.
Quisiera no tener que buscarte para recordarte que existo.
Quisiera que un día me llames o me escribas con ganas de verme, de hablarme. 
Tu no lo notas, pero te quiero,
y quisiera tantas, muchas cosas y todas contigo.
Solo contigo.


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martes, 8 de julio de 2014

#D


Hoy amanecí con ganas de hablar contigo, de decirte cosas que ni en mi peor borrachera me atrevería a mencionarte - y vaya que sabes de mis borracheras- pero mi teléfono esta malogrado y se que no contestaras mis mensajes, así que lo pondré por aquí donde podrás o no leerlo. Depende de ti.

Hoy amanecí con ganas de decirte que te extraño, que extraño la manera en que intentas hablar conmigo cuando estamos juntos pero la conversación no fluye porque simple y llanamente no tenemos absolutamente nada en común- a ti te gusta el sol y yo prefiero mil veces los días nublados y fríos, a ti te gusta salir con tus amigos y yo soy un ser antisocial que solo se aparta de la cama cuando se trata de ti, yo soy si y tu no, tu eres sal y yo azúcar, a ti te gusta ella y a mi solo me gustas tu- pero no me importa y espero que a ti tampoco.

Me gusta escucharte hablar y la manera en que las palabras se deslizan por tus labios, me gusta cuando nos burlamos de la gente que pasa, me gusta tu risa. 
Me gusta cuando caminas y tienes que aminorar el paso porque mi ritmo es mas lento y pausado. Me gusta tu expresión cuando me falta el aire y no puedes encontrar mi inhalador y no sabes que hacer ni donde esconderte (es realmente cómico jajaja). 

No me agrada el alcohol ¿Sabes? Tiene un sabor amargo y se siente como fuego en mi garganta (y en otro lugares, como tu comprenderás) pero es una buena excusa para verte una tarde, una noche o pasar a tu lado la madrugada.
Me gusta pasarme de copas contigo e ir balanceándome por la calle, siempre parece que voy a irme de cara pero tu me sostienes y me río y te ríes y todo desaparece alrededor.

Me gusta cuando estamos solos y te pido que apagues la luz -tu ríes- yo me acuesto a tu lado y todo deja de importar por una horas: no hay cáncer, no hay dolor, no hay problemas ni responsabilidades; solo están tu piel y la mía, tus besos, mis labios, tu lengua. 
Me gusta cuando estamos en silencio, en medio de la oscuridad, con la televisión encendida y me acerco sigilosamente, tanteando tus ánimos para acurrucarme en tus brazos y observarte, observarte mucho, porque cada vez que te veo puede ser la última vez. 

Gracias por tu "efecto cebolla", ese que me ha hecho derramar las lagrimas que tenía atascadas en el medio del alma y no me dejaban respirar.
Sé que querías salir corriendo porque como dices - Ver llorar a una chica es lo peor que puede pasar- pero no huiste. 
Gracias por contorsionar tu rostro en una mueca de preocupación cuando te vi y te conté que los tratamiento no van bien. No se si lo fingiste, no se si en realidad te importo pero gracias por hacerme creer que si. 

Eres el mejor paliativo (incluso mejor que el ibuprofeno) y los efectos que tus manos tienen en mi son mejores que cincuenta comprimidos de Gleevec al día. Eres mi lugar feliz.

Hoy amanecí y se que estas con ella 
-duele- y solo puedo pensar que tal vez si fuera mas bonita, si no estuviera enferma, si no hubiera tenido que madurar tan pronto, si no fuera un ser lleno de problemas y preocupaciones; tal vez, solo tal vez te hubieras enamorado de mi







martes, 1 de julio de 2014

Recortes de mi vida


Hay muchas cosas que no sabes de mi: detalles, horas, fechas y cicatrices que me han llevado a ser este muro confundido, agrietado e impenetrable, este que todos observan y nadie se atreve a conocer. 
Así que te daré algunos datos curiosos, algunos "Sabías que..." de esta chica de la que solo conoces la piel, los lunares y el nombre. 

Tengo veinte años, cumplo veintiuno en un mes y aún duermo con la televisión encendida.
Si, es un poco infantil pero aún no puedo enfrentarme a este miedo irracional y ridículo que le tengo al silencio y la oscuridad.
Pasa que mis pensamientos son un tanto ruidosos y descarados, aprovechan cualquier atisbo de sosiego para escupirme las verdades a la cara y echarle sal, limón y hasta tequila a las heridas que no sanan.
Y yo quiero sanar. 

No soy de las personas que lloran (o eso dicen) y no porque no quiera - que es lo que muchos piensan y hasta lo que yo digo- es porque no puedo ¿Raro no? .
y pensar que hace algún tiempo -tan lejano que ya casi no recuerdo- el llanto brotaba de mi de una manera tan sencilla, tan sincera, tan humana.
Pero el tiempo nos cambia, nos desgasta, nos marchita y nunca volvemos a ser iguales. 

Estuve comprometida una vez ¿Sabes? Llevaba un aro muy bonito en el dedo anular, dicen las abuelas que ese dedo contiene una vena conectada directamente al corazón y al llevar el aro ahí pues estabas atado a la otra persona de por vida. 
-No funcionó- supongo que a veces ni las promesas, ni las venas amoris son capaces de unir a dos seres si estos simplemente no se quieren y desde ese momento decidí no llevar ninguna clase de alianza en las manos. No es lo mio supongo. 

No soy fuerte ni luchadora, he vivido mi vida de cinco minutos en cinco minutos desde que tengo memoria.
Déjame explicarte, mi táctica de supervivencia consiste en mentalizar que solo faltan cinco minutos mas y se acaba todo, una vez terminados esos cinco minutos me repito la misma frase y comienzo de nuevo, así una y otra vez desde que me levanto hasta que me acuesto.
He ahí el secreto de mi vida, nada extraordinario, nada mágico, simplemente tomo pequeños atajos para alivianarme un poco la carga que me ha tocado. 

No doy abrazos, no tomo manos. 
No me gustan las muestras físicas de afecto, mi espacio personal tiene límites bastante extensos y minados.
Yo miro a los ojos, hago contacto visual y esa es suficiente muestra externa (y pública) de cariño para mi.

Soy un espíritu libre, no quiero a nadie, nadie me quiere y nada me ata. 

Pero te quiero a ti.
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